martes, 14 de septiembre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
ATENTADO LIDER COMUNIDADES NEGRAS
Nos han informado que a las 8 de la noche de hoy, en la vía que conduce del municipio de Turbo a Apartadó, en el Urabá, fue atacado a bala el representante legal del Consejo Mayor del Curbaradó, Germán Marmolejo, quien alcanzó a llegar en su vehículo abaleado al puesto de policía de Currulao. Marmolejo reemplazó en esta representación a los lideres afrodescendientes asesinados el pasado 17 de diciembre de 2009, Manuel Moya y Graciano Blandón, quienes habían denunciado pública, judicial e insistentemente a las Farc y reconocidas ong`s por contubernio y concierto criminal para someter las comunidades negras.Esta situación no se puede tolerar más. Exigimos que la fiscalía devele los autores mediatos de este atentado, que son los mismos autores de la masacre del 17 de diciembre pasado en la cual acabaron con la vida de los líderes naturales Moya y Blandón, para detener de una vez por todas, la mano siniestra que promueve el exterminio sistemático que se cierne contra esta comunidad negra que reclama su autodeterminación y su derecho a autorepresentarse y gobernarse libremente al amparo de nuestra Carta Constitucional.
Se rumora que en la región y en la comunidad afrodescendiente, se sabe quienes estan detrás de estos atentados y crimenes.
(COMITE VICTIMAS DE LA GUERRILLA -VIDA)
lunes, 23 de agosto de 2010
APOLOGÍA AL NACIONALISMO COLOMBIANO
“Nuestra generación se formó en una época de anarquía intelectual. Después de un prolongado periodo de conciliación y tolerancia realizado por la generación de lo relativo, nada más difícil que llegar en este medio a convicciones fuertes, tranquilizadoras y saludables.”[i]
Estamos todos, en una sociedad nihilista, conformista i materialista, resultado de un profundo cambio en la identidad popular, inducido por las circunstancias que hemos tenido que atravesar. Hemos olvidado nuestros principios, hemos olvidado nuestra tradición, nuestra historia, i por ende nuestro futuro también nos es incierto.
Todo esta confluencia de circunstancias, negativas todas, nos han llevado a ser en la actualidad, un país del tercer mundo que prefiere el libre comercio ante el autoabastecimiento, del cual sin duda seríamos capaces con todas las riquezas de las que somos poseedores, ya otras potencias como Alemania, Italia, Brasil, España, Egipto, Estados Unidos, entre otras, han logrado posicionarse en el mundo, apropiándose del lugar que merecen en la comunidad internacional, dándole preponderancia a la fuerza del trabajo de su pueblo, i aprovechando los recursos que sus tierras les han brindado, casos sui generis, que se han atrevido a apostar por una política corporativista de estado, en la cual el trabajador tiene su merecida remuneración, sin ser disminuido por la exagerada plusvalía con la que el dueño de los medios de producción se apodera en modelos capitalistas.
No pretendo yo, hacer apología a ningún socialismo, sino a una sociocracia, modelo que bien el positivista francés August Comte comenta en el catecismo positivista, que bien cita el manizaleño Silvio Villegas:
Venimos pues, de una manera franca, a salvar el occidente de los males que lo afligen: la democracia anárquica y la aristocracia retrógrada, para construir, en lo posible, una verdadera sociocracia que haga directamente concurrir a una común regeneración todas las fuerzas humanas, aplicada cada una según su naturaleza. En efecto, los sociócratas, no somos ni demócratas ni aristócratas. A nuestro modo de ver la respetable masa de estos partidos tan opuestos representa empíricamente por un lado la solidaridad, por el otro la continuidad, entre las cuales el positivismo establece profundamente una subordinación necesaria, acabando con su deplorable antagonismo. Pero aunque nuestra política se eleva igualmente sobre aquellas dos tendencias incompletas e incoherentes, no hemos de reprobarlas ambas en igual medida. En treinta años que cuenta de duración mi carrera política i social, no he dejado de sentir un profundo menosprecio a lo que se ha llamado en nuestros varios regímenes la oposición, así como una secreta afinidad con los diversos constructores. Aún los que pretendían edificar con materiales viejos i gastados, me parecieron constantemente preferibles a los demoledores, en un siglo como el nuestro, cuya principal necesidad es la general construcción. A pesar del atraso evidente de nuestros conservadores oficiales, nuestros revolucionarios me parecen todavía más distantes del verdadero espíritu de nuestro tiempo.[ii]
En este fragmento, podemos ver la base intelectual de Charles Maurrás, quien crearía La Acción Francesa, fundamento ideológico éste del nacionalismo corporativista que aparecería entre los Siglos XIX i XX sobre la fas de la tierra.
En el fragmento anteriormente expuesto, se apreciaría la tendencia tradicionalista de Comte, que perduraría en las ideologías de ésta derivadas, puesto que habla de la necesidad de conservación identitaria, aunque retrógrada, ante la hecatombe anárquica, pues es necesario conservar para reformas, dirían los Leopardos que toda reforma requiere una base prima. Pero no es un tradicionalismo de tinte conservador; del que en Colombia era abanderado “el Monstruo”, Laureano Gómez; sino que es de un tinte nacionalista, por lo cual es un tradicionalismo que sale de los centros educativos, de las universidades, pues en palabras del político uruguayo de magna grandilocuencia José Enrique Rodó: El espíritu de la juventud es un terreno generoso donde la simiente de una palabra oportuna suele rendir en corto tiempo, los frutos de una inmensa vegetación.[iii] Es la juventud el descubrimiento de un horizonte inmenso que es la vida parafraseando a Renán, i es por esto que es la juventud, en la cual hasta la idea más tradicionalista, toma forma de acción prontamente, i no se queda en un simple concepto. Así de las universidades públicas germinaron entonces, con la simiente de Maurrás, genios políticos que llegarían a manejar importantes medios de comunicación, a conformar el senado de la república, i en ciertos casos aspirar a la presidencia de la república resultando con una prematura muerte, casos extremos éstos como los de Jorge Eliecer Gaitán i Gilberto Alzate Avendaño, i otros no tan recordados como Fernando Londoño Londoño, Silvio Villegas, Eliseo Arango, José Camacho Carreño… uno de los cuales en su obra plasmaría la máxima del pensamiento Nacionalista colombiano:
“Frente a un estado sin moral, urge romper el orden legal. La historia es obra de las minorías enérgicas. La masa siempre sigue.”[iv]
Así pues, debemos recordar nuestra historia, para hacer de Colombia una patria Grande Libre i en Paz, eslogan éste de un grupo reaccionario contemporáneo. No podemos olvidar nuestra tradición hispanoamericana, no podemos olvidar nuestra historia gloriosa, donde previamente a la independencia ya nos caracterizábamos por ser reaccionarios, tradicionalistas, i nacionalistas.
La evolución histórica de este pensamiento en Colombia comprende por ejemplo al oidor Juan de Montaño, quien militaba en el “Partido del Rei” de origen hispano-indígena[v]. Así mismo podemos ver a José Antonio Galán, pregonando arriba el Rei,[vi] abajo el mal gobierno, a Agustín Agualongo quien moriría gritando “Si tuviese veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la Religión Católica y por el Rey de España”,[vii] i desde nuestra era republicana e independiente han venido apareciendo generaciones de conservadores, tradicionalistas, nacionalistas, e incluso políticamente incorrectos, que se han opuesto al orden establecido derivado de la horrorosa revolución francesa con su liberalismo, su democracia, i sus bases del comunismo. Vienen a mi mente nombres como el de Don Sergio Arboleda, Don Rafael Núñez, Silvio Villegas, Jorge Eliecer Gaitán, Gilberto Alzate Avendaño, José Galat, Carlos Corsi, Luis Corsi, Fernando Vargas, el movimiento Tradición Familia i Propiedad, i muchos brotes de grupos nacionalistas contemporáneos.
Debemos apropiarnos de esa historia gloriosa, en el Siglo XX fuimos quienes introducimos ese espíritu en Latinoamérica, i en el Siglo XXI lo tenemos que rescatar, recuerdo las frases de Núñez ahora que veo la negación de la identidad colombiana, cuando se pretende aprobar el matrimonio homosexual, cuando se despenaliza el aborto en casos determinados, cuando se condena a militares inocentes i guerrilleros aspiran a la Presidencia de la República, cuando el revisionismo histórico es prohibido, cuando vendemos nuestra Soberanía a estados extranjeros, cuando reprimimos la libertad de consciencia… i entonces digo: Regeneración o Catástrofe!
[i] Villegas, S. (1935) No hay enemigos a la derecha. Editorial Zapata 15
[ii] Ibid 21-22
[iii] Rodó, J. E. (2000) Ariel Ediciones Cátedra S.A. 142
[iv] Villegas, S. (1935) No hay enemigos a la derecha. Editorial Zapata 39
[v] Corsi Otálora, L. (2010) Independencia Hispano – Americana ¿Espejismo Trájico? Luis Corsi Otálora 25
[vi] Ibid 37
[vii] Álvarez, Jaime, S.J.(1996) Agustín Agualongo Manual de Historia de Pasto, Academia Nariñense de Historia, Graficolor,. 223
martes, 17 de agosto de 2010
RENÉ GUARÍN CORTÉS FUE DEL M-19

Detalle del facsimil de prensa donde registra que el guerrillero Guarín es capturadojueves, 22 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
EN ESTE BICENTENARIO

La explotación física de los ocupantes de las colonias, la desinformación en la que malos funcionarios sumieron al monarca y la corrupción judicial de las cortes virreinales.
Los criollos levantaron sus voces, su brazos y sus armas por un sueño, no de independencia en su comienzo, si no de igualdad de oportunidades, leyes justas, derecho real a participar en las juntas de gobierno, derechos que muchos de sus herederos olvidaron transformando una guerra libertaria en la génesis de la consolidación de clases políticas, plutocráticas y reaccionarias frente a los derechos del pueblo sumido en la miseria.
Pero como ser libres de elegir el destino, como cambiar la situación cuando nuestras palabras no llegan al poderoso, cuando sus lacayos intermedios se lucran de nuestras lagrimas y de nuestras necesidades, independencia, grito de independencia, solo la independencia era la alternativa.
Independencia como dignidad, dignidad como oportunidad.
Este grito continental retumbo en los cielos, se escucho en el sur del continente, recordemos al gran hombre, José de San Martín, también en el norte donde el padre Hidalgo exigió el justo trato para los indígenas mexicanos.
Voces indignadas se levantaron para exigir un lugar bajo el sol.
Lastimosamente estos deseos fueron manipulados por los países anti hispánicos como gran Bretaña y los Estado Unidos, quienes vieron en esta gesta la oportunidad de penetrar con su capitalismo calvinista y su libre mercado aprovechando su revolución industrial y el comienzo de la producción en masa, con miras a minar las economías mundiales.
Aun así el merito de los valientes se alza como una victoria espiritual en el corazón de los hispanoamericanos, sentimiento de dignidad olvidada por muchos, Pero que en este bicentenario retumban desde la historia, recordando que aun existe esperanza, que aun existen sueños y corazones valientes para empuñar esa espada, la espada de la autarquía, de la soberanía, de la grandeza hispanoamericana.
Desde Durango, Parral, la Habana, Managua, Caracas, pasando por Cusco, Asunción y la Patagonia, una voz se está alzando, una voz de dignidad que despierta el temor del león del norte, una voz de hispanidad una voz de garra indígena.
Nuestra dignidad responde al peso de la historia, no la ensuciemos permitiendo la profanación de nuestro territorio, la humillación de nuestra soberanía, no permitamos su manipulación por ideales que portan disfraces de interés sociales pero en su alma esconden las cadenas de la tiranía del partido.
El único límite de los pueblos son sus gobernantes, la ambición del interés particular una clases sometida.
POR DIGNIDAD NACIONAL!
NI GRINGOCRACIA NI SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.
Es por esto que en este bicentenario, exaltamos el mensaje de dignidad, que se alza en los aires recordando, que el querer es poder y que el tirano por más tirano no puede con la voluntad de los valientes.
EDUARDO ROMANO
MENTE LATINA

Entre los muchos libros que han venido a favorecer en lo que va de mes La América, uno hay que regocija, y no es más que el catálogo de un colegio.
No nos place el catálogo porque nos dé asunto para huecas y fáciles celebraciones a las conquistas nuevas, que con trabajos arduos se celebran mejor que con palabras sin meollo, que de puro repetidas van quitando ya prestigio y energía a las ideas que envuelven; sino porque en las páginas del pequeño libro resalta gloriosa, en una prueba humilde y elocuente, la inteligencia latina.
No nos dio la Naturaleza en vano las palmas para nuestros bosques, y Amazonas y Orinocos para regar nuestras comarcas; de estos ríos la abundancia, y de aquellos palmares la eminencia, tiene la mente hispanoamericana, por lo que conserva el indio, cuerda; por lo que le viene de la tierra, fastuosa y volcánica; por lo que de árabe le trajo el español, perezosa y artística. ¡Oh! El día en que empiece a brillar, brillará cerca del Sol; el día en que demos por finada nuestra actual existencia de aldea. Academias de indios; expediciones de cultivadores a los países agrícolas; viajes periódicos y constantes con propósitos serios a las tierras más adelantadas; ímpetu y ciencia en las siembras; oportuna presentación de nuestros frutos a los pueblos extranjeros; copiosa red de vías de conducción dentro de cada país, y de cada país a otros; absoluta e indispensable consagración del respeto al pensamiento ajeno; he ahí lo que ya viene, aunque en algunas tierras sólo se ve de lejos; he ahí puesto ya en forma el espíritu nuevo.
Bríos no nos faltan. Véase el catálogo del colegio. Es un colegio norteamericano, donde apenas una sexta parte de los educandos es de raza española. Pero en premios no: allí la parte crece, y si por cada alumno hispanoparlante hay seis que hablan inglés, por cada seis americanos del Norte premiados hay otros seis americanos del Sud.
En esa mera lista de clases y nombres, por la que el ojo vulgar pasa con descuido, La América dilata sus miradas. En esta inmensa suma de analogías que componen el sistema universal, en cada hecho pequeño está un resumen, ya futuro o pasado; un hecho grande.
¿No ha de ponernos alegres ver que donde entra a lidiar un niño de nuestras tierras, pobre de carnes y de sangre acuosa, contra carnudos y sanguíneos rivales, vence?
En este colegio de que hablamos, apenas van los alumnos de raza española a más clases que a las de las elementales y a las de comercio. Pues en el elenco de las clases de comercio, de cada tres alumnos favorecidos dos son de nuestras tierras. El mejor tenedor de libros es un Vicente de la Hoz. El que más supo de leyes comerciales es un Esteban Viña. El que acaparó todos los premios de su clase, sin dejar migaja para los formidables yanquizuelos, es un Luciano Malabet; ¡y los tres premios de composición en inglés no son para un Smith, un O'Brien y un Sullivan, sino para un Guzmán, un Arellano y un Villa!
¡Oh! ¡si a estas inteligencias nuestras se las pusiese a nivel de su tiempo; si no se las educase para golillas y doctos de birrete de los tiempos de audiencias y gobernadores; si no se les dejase, en su anhelo de saber, nutrirse de vaga y galvánica literatura de pueblos extranjeros medio muertos; si se hiciese el consorcio venturoso de la inteligencia que ha de aplicarse a un país y el país a que ha de aplicarse; si se preparase a los sudamericanos, no para vivir en Francia, cuando no son franceses, ni en los Estados Unidos, que es la más fecunda de estas modas malas, cuando no son norteamericanos, ni en los tiempos coloniales, cuando están viviendo ya fuera de la colonia, en competencia con pueblos activos, creadores, vivos, libres, sino para vivir en la América del Sur! . . . Mata a su hijo en la América del Sur el que le da mera educación universitaria.
Se abren campañas por la libertad política; debieran abrirse con mayor vigor por la libertad espiritual; por la acomodación del hombre a la tierra en que ha de vivir.
La América, Nueva York, noviembre de 1884. Reproducido en Obras completas. Volumen VI. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963.